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‘Habilidades Sociales’

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¡DENUNCIAMOS!

¡Nosotros! ¡No sólo tú ni yo, no sólo él o ellos, sino todos nosotros juntos! ¡Todos! ¡Todos nosotros que queremos vivir en una sociedad más justa y solidaria, denunciamos!

¡Denunciamos! En nombre de miles de niños y jóvenes que ya no pueden elevar sus voces. Estos niños y jóvenes que sufrieron abusos sexuales y fueron asesinados.

¡Denunciamos! En nombre de miles de niños y jóvenes que ya no pueden elevar sus voces. Estos niños y jóvenes que bajo la influencia de esta sociedad se han quitado la vida.

¡Denunciamos! En nombre de miles de niños y jóvenes que ya no pueden elevar sus voces. Estos niños y jóvenes que por un sistema educativo fallido se vieron empujados hacia la delincuencia.

¡Denunciamos! En nombre de millones de madres, padres, abuelos y familias que han tenido que sufrir innecesariamente los errores de esta sociedad.

Exigimos:

  1. Que a nuestros hijos y jóvenes no se les prive de las oportunidades que pueda ofrecer nuestra sociedad.

  2. Que nuestro sistema educativo implante una nueva asignatura obligatoria en los colegios sobre “Habilidades Sociales” según los cuatro pilares de la educación de la UNESCO, a través del cual les podemos transmitir a nuestros hijos y nietos lo que necesitan para poder vivir una vida plena.

Introducción

  1. ¿Sólo es un sueño?

  2. Los cuatro pilares de la UNESCO

  3. Limitación en la capacidad de relacionarse

  4. ¿O no es un sueño?

  5. El siguiente ataque de locura ya está por venir

  6. Hechos dudosos

  7. Estadísticas de defunción

  8. ¿Preguntas inocentes?

  9. ¿Revolución en la política de la educación?

  10. ¿La asignatura de Habilidades Sociales, desconocida y ya exitosa?

INTRODUCCIÓN

¿Por qué una nueva asignatura?

Alemania y España son algunos de los países más liberales y democráticos que conozco. Estoy muy agradecido por la vida que me han permitido llevar. Con el corazón tan lleno de gratitud me inclino a crear una nueva asignatura en los colegios para desarrollar las habilidades sociales, de manera que los hijos de nuestros nietos puedan disfrutar de un futuro mejor en una sociedad más justa y segura.

Nací en Bolivia en 1930. En 1952, tras una revolución sangrienta, tuve que abandonar mi país y llegué a Hamburgo después de haber pasado por Brasil y España con la meta de seguir mis estudios de ingeniería. Empecé trabajando en los muelles del Puerto de Hamburgo. En un cambio de gobierno en los años 60 me nombraron Cónsul General de Bolivia en Hamburgo. Una enfermedad de mi hijo en los años 70 me llevó a inventar un sistema de vendajes y a fundar una empresa dedicada a la fabricación de artículos sanitarios.

El 15 de abril de 1990 fui testigo de unos hechos muy impactantes mientras me encontraba en alta mar durante un viaje de negocios, que me llamaron la atención sobre la realidad de la vida como nunca antes me había sucedido. De esta manera me involucré, a través de trabajos sociales, en la ayuda a indigentes y a internos recluidos en centros penitenciarios de Alemania y del extranjero. Para estudiar más a fondo las causas de la involución de nuestra sociedad, colaboro con una asociación para la defensa y orientación del menor. Mediante las experiencias prácticas adquiridas colaborando con organismos de ayuda, centros penitenciarios y orientación al menor, he llegado a tres conclusiones fundamentales:

  1. Las carencias sociales no siempre son específicas de países pobres. También en un país altamente desarrollado como Alemania existen carencias sociales. Sobre todo, me conmueven los asesinatos y abusos sexuales a menores.

  2. Las carencias sociales no surgen de la nada, sino que nacen de las relaciones humanas.

  3. El desarrollo de las carencias sociales que se generan en la sociedad dependen de la educación y formación académica, fundamentales para el futuro de los niños.

Es triste que generalmente se alzan voces para pedir aumentos de sueldo y hay huelgas en contra de la energía nuclear y otros asuntos, pero prácticamente no se oye nada sobre las carencias sociales que sufren nuestros niños y jóvenes.

Pero las necesidades de los niños indefensos y de los jóvenes gritan al cielo en todo el mundo. No obstante, no se puede comparar el pequeño porcentaje de carencias de los niños en Alemania con el de África o Centro América. Aunque en Alemania esas necesidades no son tan alarmantes como en otros países, a través de mejoras se pueden salvar muchas vidas.

En las siguientes páginas quiero exponer una sencilla pero efectiva proposición de cómo podemos crear una sociedad más justa, feliz y segura. Con gran felicidad y gratitud, puedo afirmar que esta idea nació en Europa.

Nunca se podrá evitar del todo el mal y el dolor de este mundo, pero juntos, con nuestras ideas y proposiciones, podemos conseguir que el número de niños que sufren abusos sexuales y que han sido asesinados se pueda reducir. Según las estadísticas, sólo en Alemania, ¡cada semana tres niños mueren maltratados y asesinados! ¡Cada semana! ¡Unidos con nuestras ideas podemos cambiar nuestra sociedad!

Cualquier opinión es importante. Por favor manden sus propuestas al siguiente correo electrónico:

jose@xgermany.com

¡Muchas gracias! José Humberto Sánchez Giráldez

¿Sólo es un sueño?

Desde hace unos 18 años, las causas de la involución social me mantienen en vilo. En cuanto me di cuenta con toda claridad de que no sólo es inútil, sino también absurdo, intentar explicar esta situación a través de influencias biológicas, psicológicas, hereditarias, económicas y medioambientales, me surgió una pregunta importante: ¿Tiene que ver algo la formación, que nos marca desde pequeños, con el estado de nuestra sociedad?

Como respuesta a esta pregunta nació un sueño. Tras muchos años de experiencias y tras descubrir las causes que originan el sufrimiento innecesario de la gente, este sueño se ha hecho cada vez más fuerte. Lo poco que soy y tengo lo voy a dedicar a plantar una semilla para un único, especial y ambicioso propósito:

El derecho de todo niño a una educación y formación completa debería estar regulado por ley a través de una nueva asignatura en nuestro sistema educativo. Debería estar regulado por ley lo siguiente:

Que los profesores se formen para poder impartir la asignatura de “Habilidades Sociales”.

Que todos los alumnos tengan como asignatura obligatoria “Habilidades Sociales”.

Tengo que decir que no se trata de una ampliación de la asignatura impartida en la Baja Sajonia “Valores y Normas”, sino que se trata de una nueva asignatura sobre la concienciación social. Aún siendo una asignatura muy loable, “Valores y Normas” tiene como finalidad dar respuesta a dudas filosóficas, ideológicas y religiosas, y debatir sobre los valores de la sociedad alemana.

En cambio, el objetivo de la asignatura sobre “Habilidades Sociales” es enseñar a los jóvenes de forma práctica cómo llevar a cabo una vida social plena y competente. Hay muchas preguntas importantes e interesantes sobre ética y valores que se pueden debatir. Muchos pensadores se han interesado sobre este tema, pero sus teorías mayoritariamente no ayudan a establecer, cuidar y mantener relaciones sanas en el día a día para llegar a una vida socialmente competente. Proporcionar estos valores no debería empezar en el instituto, sino en primaria, o aún mejor, en preescolar, edad en la cual el carácter de los niños es más abierto y receptivo.

No debemos privar a nuestros niños y jóvenes del derecho a ser preparados para poder llevar una vida social. La nueva asignatura de “Habilidades Sociales”, que se enseñará en todas las etapas escolares, se implantará según los cuatro pilares de la educación de la UNESCO y les transmitirá lo necesario para poder llevar a cabo una vida justa y plena: ¡Habilidad Social!

La asignatura “Habilidades Sociales” no sólo les enseñará inteligencia social, sino también inteligencia emocional, cualidades de nuestro cerebro que en el desarrollo y formación del carácter son decisivos.

Por un lado esperamos, ¡no!, mejor dicho, exigimos a nuestros jóvenes, que cuando sean mayores sepan comportarse y no roben, engañen, sean violentos o se conviertan en personas corruptas. Que siempre se comporten con respeto hacia los demás.

Por otro lado, ¿qué les podemos transmitir a nuestros hijos y nietos en su etapa de educación y formación, si ni siquiera nosotros mismos somos capaces de solucionar nuestros problemas sin recurrir a la violencia?

Si privamos a nuestros hijos de la educación y formación en “Habilidad Social” e inteligencia emocional, impedimos o dificultamos el desarrollo adecuado para su vida. De la misma manera que se enseña gramática, porque la comunicación por escrito es fundamental para nuestra sociedad, o matemáticas porque muchas cosas no funcionarían sin sus conocimientos, también deberían aprender “Habilidad Social”.

De esta manera, por lo menos los futuros alumnos tendrán la oportunidad de vivir en una sociedad más justa y menos peligrosa.

El contenido de la nueva asignatura se basará sobre valores sociales generales. También valores religiosos, éticos y morales que representen esas cualidades serán elementos fundamentales de esta asignatura.

En las clases se tratarán temas que ayuden a los niños y jóvenes, en el marco de sus posibilidades, de descubrir la capacidad de vivir en armonía consigo mismos y con los demás por ellos mismos.

Exponemos algunos ejemplos de temas y preguntas que se deberían debatir en las clases de “Habilidad Social”:

¿Existen problemas que puedan generar violencia o provocar una guerra?

¿O existen para que juntos podamos encontrar una solución?

¿Cómo podemos hacer uso de nuestra inteligencia para solucionar esta tarea?

¿Cuáles son las ventajas y desventajas de la violencia y de la no violencia?

Si nuestras emociones son destructivas, ¿podemos aprender a controlarlas?

¿Cómo podemos defender nuestra opinión, debatir sobre ella y mantenerla sin entrar en discusiones?

¿Podemos aprender a reconocer, a diferenciar y a interpretar nuestros sentimientos, sensaciones y emociones al encontrarnos con el prójimo?

¿Cómo podemos crear paz y alegría en un ambiente negativo?

¿Cómo se consigue para uno mismo y para el prójimo una vida plena y con alegría?

¿Por qué los niños y jóvenes que reconocen sus problemas, sentimientos y emociones, tienen menos problemas que los otros?

¿Cómo podemos más fácilmente alcanzar las metas que nos proporcionen alegría?

¿Cómo aprendemos a tomar decisiones exitosas, responsables y éticas?

¿Por qué es tan importante para la “Habilidad Social” reconocer y canalizar o controlar tus sentimientos y emociones?

¿Cuáles son los peligros del Mobbing?

Existe mucha lectura sobre estos temas tan importantes. Ya que es tan real y cercano, probablemente despertará más curiosidad en los niños que estudiar fracciones o geografía. Tiene una buena finalidad, la preparación para una vida satisfactoria tanto en el ámbito laboral como personal.

Para llevar a cabo este Proyecto se requerirán los conocimientos de pedagogos, educadores, psicólogos, sociólogos, profesores, etc. Un componente importante de esta asignatura es el poder de dar ejemplo. Convertir en realidad este Proyecto significaría cortar de raíz el mal de nuestra sociedad, la falta de “Habilidad Social”. Si no lo hacemos realidad pronto, nuestros hijos y nietos vivirán en una sociedad aún más criminal, corrupta e injusta.

En política se habla mucho de educación. Estas discusiones se centran sobre todo en los contenidos de las asignaturas, modelos de estudio, el profesorado, los sueldos, el nivel educativo de los estudiantes, el fracaso escolar, temas que sin duda son de gran importancia. Sin embargo, hay que reflexionar algo más sobre los contenidos de las asignaturas.

En los colegios e institutos han puesto límites en la transmisión de valores religiosos, éticos y morales; pero ello no quiere decir que no se apoyen las cuestiones sobre habilidades sociales que le pueden transmitir a los niños valores básicos. ¡Es más! Los niños y jóvenes tienen derecho a ello.

A través de mis actividades de ayuda social en una leprosería en España, ayuda a indigentes y a internos recluidos en centros penitenciarios tanto en Alemania como en el extranjero, y atención telefónica a niños con problemas, me he dado cuenta de la importancia de revisar el contenido educativo.

Para el desarrollo de este Proyecto también ha ayudado mi trabajo y experiencia adquirida en un “Foro ciudadano” de una plataforma ciudadana sobre “economía social de mercado”, el cual fue organizado por la fundación Bertelsmann, la Fundación Heinz Nixdorf y la Fundación Ludwig Erhard en Alemania.

La experiencia fue de mucho valor sobre todo porque los participantes del foro pertenecían a todos los estatus sociales, y esto me dio una visión amplia sobre la realidad de nuestra sociedad.

Durante más de tres años, he participado e intercambiado opiniones con mis compañeros, y cada vez he sido más consciente de la importancia de revisar el contenido educativo para esta sociedad.

De ninguna manera esta asignatura debe sustituir el derecho y deber de educación de los padres; debe significar una ayuda y apoyo a la educación. Si sólo la familia fuera responsable sobre el comportamiento de sus hijos, éstos deberían pasar más tiempo con sus familias. Ya que los niños pasan gran parte de su tiempo en los colegios, pueden aprender allí las cosas importantes para la vida.

Igual que existen reglas para el tráfico, existen reglas de comportamiento; éstas hay que aprenderlas. Si no se aprenden bien las reglas de comportamiento, uno puede hacerse daño no sólo a sí mismo, sino también a los demás. El resultado: muchas familias y relaciones rotas, y muchos niños sin padres.

El sufrimiento innecesario de las personas y el enorme daño económico que supone esto para los contribuyentes es obvio. Una asignatura para Habilidad Social puede no ser la solución a todos los problemas pero, si aumenta sólo un poco la salud de nuestra sociedad, ya será un gran logro.

La educación de hoy en día, por desgracia, raramente prepara a los jóvenes para llevar una vida humanamente satisfactoria.

Como ya he mencionado en “¿Por qué una nueva asignatura?”, tengo una amplia experiencia de la vida. De estas experiencias he ido viendo cada vez con más claridad lo importante que es la habilidad social, y he llegado a la conclusión de que los centros educativos deberían preparar a los alumnos para la vida real.

Existen colegios privados que se centran mucho en las habilidades sociales de sus alumnos, e intentan formar su personalidad de manera positiva. Pero un porcentaje mínimo de alumnos tiene el derecho o la posibilidad de ir a esos colegios. La mayor parte de los alumnos aprenden muy poco sobre Habilidad Social, siendo esto fundamental para una sociedad sana.

Los cuatro pilares de la UNESCO

¡El actual sistema educativo sólo tiene dos objetivos!

El experto británico sobre educación Sir Ken Robinson señala que el contenido de nuestro actual sistema educativo sólo tiene dos objetivos:

  1. Productividad económica.

  2. Rendimiento académico.

Los niños son educados para ser miembros productivos de esta sociedad, y para poder mostrar ciertos conocimientos académicos. No es mi propósito reducir esos objetivos, pero sí señalar que se puede aspirar a algo más.

El libro Valores – Lo que une nuestra sociedad, publicado por Liz Mohn y Brigitte Mohn, editorial Fundación Bertelsmann, dice lo siguiente: “bajo las condiciones tributarias de nuestro actual sistema, cada niño nacido hoy en día, según Info-Institut, produce 77.000 € en ganancias fiscales, ello supone que tanto el estado como la sociedad sacan claramente provecho de los niños.”

Para ser exactos: Los gobernantes tienen un gran interés en que los niños aprendan lo suficiente para ser eficientes en su profesión, y así impulsar la economía y producir impuestos para el Estado y la Iglesia. A las familias se las ve como factores económicos, y no como lo que son en realidad: ¡humanos!

La formación debe educar a todo el ser, formar las emociones, buscar el sentido a las cosas, formar la capacidad para relacionarse, la habilidad social, en pocas palabras: formar el corazón. Esto es igual de importante que la productividad económica y el rendimiento académico.

No todo el mundo responde a los arquetipos de estudiante, que destaque por su pensamiento lógico o expresión escrita. Pero en cambio, sí que todo el mundo debe aprender a encontrar el sentido de las cosas y a controlar sus sentimientos.

En este contexto, me ha llamado la atención que estas opiniones también vienen reflejadas en los “cuatro pilares de la educación”, que la UNESCO redactó bajo el mandato de Jacques Delors, expresidente de la Comisión Europea, en 1993 con el título de “Learning The Treasure Within”:

  1. Learning to know: Aprender, para adquirir conocimientos.

  2. Learning to do: Aprender, cómo actuar.

  3. Learning to live together: Aprender a convivir.

  4. Learning to be: Aprender a ser. Aprender para la vida.

Pero justamente el tercer y cuarto pilar de la educación, que sientan la base para nuestro futuro comportamiento social, son mayoritariamente los más olvidados en nuestro sistema educativo.

Aún así, no se debe sobrevalorar la educación de los colegios. Según algunas estadísticas, el estado de desarrollo de una sociedad depende entre un 18 y un 27% de la formación y educación de los niños.

Del 73 al 82% restante dependen de nuestros genes, la familia, nuestro entorno y la cultura.

Pero una cuarta parte es bastante, y a largo plazo puede tener un efecto positivo sobre la familia y la cultura en general, que a su vez influirá sobre el desarrollo de las personas.

Así, por ejemplo, una sociedad con menos “familias problemáticas” podría superar mejor y antes una crisis financiera.

Limitación en la capacidad de relacionarse

La conciencia social de la humanidad está subdesarrollada en comparación con los adelantos de la ciencia y la tecnología. Parece ser que en algunos aspectos nos hemos quedado en la edad de piedra. Probablemente esto se deba a que tenemos subdesarrollada la parte del cerebro encargada del desarrollo positivo de nuestras habilidades sociales.

Hoy en día la relación más importante que conoce el ser humano en el universo y sobre el cual puede dar testimonio, las relaciones humanas, vida e inteligencia, es la menos estudiada en relación a la ciencia. Tras esta curiosa visión de la vida y el comportamiento de la mayor parte de los políticos y científicos, se encuentra probablemente una ideología irresponsable y materialista.

En nombre de la “Ilustración”, ellos han llevado a la sociedad a este punto: por un lado grandes avances científicos y tecnológicos, y por otro lado, corrupción, engaño, chantaje, pobreza, despidos y paro. Envidia, odio, guerra, muerte y asesinato por todos lados en todas las clases sociales. Éste es el ejemplo que cogen nuestros hijos a través de los medios de comunicación, ¡día a día! Como si esto no fuera poco, el futuro de nuestros hijos y nietos se fundamenta sobre la violencia. Tal y como nos hemos llamado, el Homo Sapiens, utiliza su inteligencia en la época de la tecnología e información para crear adelantos en el campo de la guerra, para crear ciberguerras y drones de guerra. Las investigaciones sobre habilidad social se quedan en el camino.

Bajo estas circunstancias, ¿no está todo programado para el aumento de la delincuencia y los suicidios en nuestros niños y jóvenes? ¿O debemos tomar supuestamente como único culpable los genes, en vez del comportamiento ejemplar que deberían aportar los adultos?

Por esta razón sólo cabe esperar el despertar de la conciencia social de nuestra sociedad. Para así abrir los ojos a los científicos y políticos, y conseguir despertar el interés por una sociedad más justa y un aumento en las investigaciones sobre esta materia.

¿O no es un sueño?

En realidad deberíamos invertir la misma cantidad de fondos para la investigación, formación, y para las clases de los profesores y alumnos en el campo de las relaciones humanas y competencia social, que para la investigación sobre las partículas Higgs, responsables de la formación de la masa de la materia.

Como una persona de pensamiento lógico, uno se pregunta, dadas las enormes sumas de dinero que se pagan en impuestos que a lo largo de los años han sido invertidos en este proyecto de investigación, y que se seguirán invirtiendo, ¿de qué sirve todo esto? ¿Tiene algún sentido práctico? ¿Qué ganamos nosotros personalmente y como sociedad de esto?

Esta enorme inversión la justifican con el argumento de que estas investigaciones y otros desarrollos tecnológicos llegarán a convertirse en productos nuevos. Pero es un hecho que la crisis financiera y social, y el sufrimiento innecesario de millones de personas, no tienen nada que ver con la falta de investigación en el área tecnológica. El trabajo realizado en adelantos tecnológicos es inútil cuando se trata de resolver problemas de relaciones humanas. ¡El pueblo lo sufre!

¿Qué sentido práctico se le puede atribuir al descubrimiento del mecanismo de las partículas Higgs, con respecto a la seguridad, el bienestar y la paz de nuestra sociedad?

El aumento de la delincuencia, el paro, los suicidios de los niños y jóvenes, así como las guerras de los adultos, seguirán existiendo y creciendo en diferentes naciones, por la falta de investigación en relaciones humanas.

Está claro que a lo largo de los últimos siglos ha habido muchos estudios sobre psicología, el comportamiento y el cerebro. Pero estos estudios se han centrado mayoritariamente en la parte científica, y no tanto en la búsqueda del sentido de las cosas y el desarrollo de la voluntad. Casi siempre se le atribuyen el milagro de la vida y el regalo de la conciencia a razones físicas, químicas y electromagnéticas.

Llegado a este punto, hay que preguntarse: ¿es el ser humano capaz de un grado tan alto de ceguera espiritual y no darse cuenta del sufrimiento de las personas en este mundo? Al parecer, sí.

Y todo esto, siendo las relaciones la base de nuestra existencia. La vida depende desde la fecundación, donde la semilla del ser humano crece en el seno materno, hasta el último aliento de la vida, del buen funcionamiento de las relaciones humanas.

Tenemos una relación muy estrecha con nuestro entorno, los animales, las plantas, muchos logros humanos como la ciencia, el arte y los medios de comunicación, también de manera impalpable en forma de religión, pero la relación más estrecha de todas es la humana. De todas las relaciones que tenemos durante nuestra vida, las relaciones humanas son las más importantes.

Pero a raíz de alguna inexplicable anomalía, la ciencia moderna por desgracia ha roto las relaciones humanas en muchos niveles, y no nos hemos habituado al entorno que nos hemos creado.

Esta discrepancia sólo se puede remediar y superar, si nos concienciamos y trabajamos en ello con toda nuestra responsabilidad. Pero esto no lo hacemos. En vez de eso (como he mencionado anteriormente), mayormente aún estudiamos nuestra relación con lo material.

Las relaciones humanas se quedan a medio camino. Todavía no hemos aprendido a solucionar los problemas, los malentendidos, las dificultades y nuestras diferencias sin violencia. Es más, gracias a la tecnología le hemos dado la posibilidad al hombre, con su disposición a la violencia, a causar más daño aún que sin esos avances tecnológicos.

Si queremos conservar nuestros logros y avances tecnológicos, debemos trabajar con igual ahínco en adaptar nuestro cerebro de la edad de piedra al desarrollo y aprender a manejar estos avances con responsabilidad.

La cita “ama al prójimo como a ti mismo” (Matth. 22, 39) no es un principio que sólo se puede aplicar a la religión cristiana. Es una necesidad para la realidad de la vida, para que el hombre no se autodestruya con los avances tecnológicos.

Es incomprensible cómo nuestros representantes nacionales, los cuales se supone son los responsables de nuestro bienestar y seguridad, no son capaces de transmitir este sencillo y claro mensaje, el cual sería la clave para una sociedad sana y resplandeciente.

Desde el inicio de nuestra civilización, los gobernantes han apostado por las investigaciones más superficiales, por los avances tecnológicos y económicos. Esto es poco inteligente y tiene consecuencias graves para la humanidad. Esta triste realidad la podemos ver a diario a través de los medios de comunicación, o también a través de nuestros hijos.

Esta situación parece no tener remedio. Aún así, tengo la certeza de que la vida en sí es maravillosa. Estos agravios sólo nos demuestran la urgente necesidad de trabajar para una sociedad mejor. Una sociedad en la que el miedo, la desconfianza y el distanciamiento ya no puedan existir. ¡Se necesita paciencia y tenacidad! Las personas necesitamos tiempo para descubrir lo esencial de la vida.

Pasará algo parecido a lo ocurrido hace 50 años con la contaminación: los primeros activistas fueron tachados de bichos raros, y casi como terroristas, por el gobierno. Entretanto se le ha dado la vuelta al asunto. La contaminación medioambiental se ha convertido en un asunto a debatir, y muy importante, para los gobiernos. Tendremos la misma experiencia con nuestro cometido.

La implantación de la asignatura “Habilidad Social” en nuestro sistema educativo conseguirá que el daño que sufre nuestra sociedad por la contaminación mental, ya no pueda seguir creciendo.

Pero el que se ha bautizado a sí mismo como “homo sapiens” tiene grandes problemas para entender, en interés de su propia existencia sobre el planeta Tierra, que es importante hacer algo contra la contaminación del medio ambiente. ¿Cómo se comportará en relación a la contaminación mental?

Los cambios para el bien del ser humano siempre suelen toparse con alguna barrera. Por eso, cabe esperar que el camino será largo y difícil. Pero esto no tiene importancia. Lo importante es empezar, ahora.

Si no reaccionamos inmediatamente, seguirá creciendo innecesariamente el sufrimiento, sobre todo en niños, jóvenes y mujeres.

Nuestro cuerpo está compuesto de materia, de átomos, moléculas, células y órganos. Pero como todos ya sabemos por nuestra experiencia de la vida, no sólo somos materia. ¡Somos humanos! No sólo cuerpo y materia. Somos emociones, palabras, sensaciones y percepciones. Podemos sentir, anhelar, soñar, tener ilusiones, pasiones o esperanzas. Podemos ser codiciosos, virtuosos, y también cobardes o valientes. ¡Somos humanos!

Tenemos la capacidad de mantener la cabeza serena ante situaciones problemáticas, dificultades y problemas que la vida trae consigo, con el lema “a mal tiempo, buena cara”. O bajo las mismas circunstancias, nos podemos desesperar hasta el punto de querer acabar con nuestra vida. También esta es una realidad de la vida.

Tenemos la capacidad de amar y de odiar, de perdonar o de vengarnos, podemos engañar y robar al prójimo o ayudarle y sacrificar nuestra vida por él. ¡Somos humanos!

¡Por estas y mil razones más, vamos a insistir para que los gobiernos y los responsables en política de educación vean a nuestros hijos y nietos como seres humanos, y no como factores económicos. ¡Somos humanos! Y como tales, tenemos derecho a una formación y educación completa.

Tienen el derecho a saber que es posible resolver conflictos y malentendidos sin violencia, que se pueden controlar las emociones que puedan llegar a ser destructivas con uno mismo o con los demás. Sobre estas cosas apenas saben nada nuestros hijos y nietos al terminar los estudios. De asignaturas como “Aprender para vivir”, “Inteligencia emocional” o “Habilidad social”, raras veces han oído hablar. El Estado les priva del saber y de la experiencia sobre esta materia, la cual supone una base importante para la vida.

La absurda y vergonzosa realidad de nuestra sociedad, es que es el mismo Estado el que no le da la posibilidad a la gente joven de aprender a controlar sus emociones, sensaciones, sentimientos y percepciones. ¡Y después les castigan con la cárcel si fallan en alguno de estos conceptos!

En los muchos años que he dedicado como voluntario en cárceles alemanas y españolas, me he encontrado con esta triste realidad en repetidas ocasiones. Jóvenes que han destrozado su vida para muchos años, porque en algún momento fatídico no han sabido controlar sus emociones y sentimientos.

¿Hubieran terminado igualmente en la cárcel estos jóvenes, si desde la infancia les hubieran enseñado la teoría y la práctica de la asignatura para la habilidad social en los colegios?

Es una pregunta justificada. Por la complejidad de la mente humana, la respuesta sería mera especulación. Pero nos quedan dos factores indiscutibles, inexplicables y vergonzosos: Primero, a los jóvenes se les priva del derecho a aprender habilidad social. Segundo, se les castiga con la cárcel si fallan en alguno de estos aspectos.

A pesar de saber que es un hecho que la experiencia y el conocimiento sobre los procesos cognitivos y sociopsicológicos de la habilidad social son necesarios para el desarrollo del carácter y la personalidad de cualquier ser humano; nuestros hijos y nietos no reciben la suficiente aclaración teórica y práctica sobre estos temas.

El “futuro de nuestra sociedad” han estudiado en los colegios entre nueve y doce años, para después encontrarse ante el camino de la vida, el cual, si todo sigue con normalidad, se encuentra ante dos alternativas: la vida laboral, o la académica.

Como ya he mencionado anteriormente, nuestros hijos y nietos nunca han escuchado nada acerca de la teoría ni de la práctica del “aprendizaje para la vida” o “habilidad social” o “inteligencia emocional”. Si nuestras familias no hubieran sido capaces de transmitir nada sobre estos temas, nuestros hijos y nietos serían analfabetos en la teoría y práctica en todo lo relacionado a la formación del corazón, es decir, habilidad social. Nadie les habría enseñado nada en este sentido. Y como ellos, los profesores tampoco lo han aprendido de otra manera. También ellos fueron sólo preparados para la vida laboral con las asignaturas.

¡Así que es así como preparamos a nuestros hijos y jóvenes para la vida! La inteligencia lingüística, la inteligencia matemática, la inteligencia de la memoria, etc. Indispensables para conseguir trabajo, fueron desarrollados, despertados y formados tanto en la teoría como en la práctica de las asignaturas adecuadas. Ahora “el futuro de nuestra sociedad” sólo necesita encontrar puestos de trabajo, y de esta manera habremos llegado a la meta de nuestro sistema educativo defectuoso: ¡nuestros hijos y nietos se han convertido en miembros “útiles” para nuestra sociedad! ¡Pueden ganar dinero y pagar impuestos!

Tratar la falta de inteligencia social e inteligencia emocional con la que nuestros hijos y nietos tendrán que lidiar en un futuro, no parece ser de la incumbencia de los responsables en política de educación y de nuestro gobierno.

Posiblemente damos por hecho que este aspecto del contenido educativo no tiene ninguna influencia sobre la salud de nuestra sociedad. Las consecuencias de este error no sólo provocan sufrimiento innecesario, sino también más cargas financieras innecesarias para los contribuyentes.

El ignorar conscientemente, o simplemente la falta de conocimiento sobre la relación entre el estado de salud de la sociedad y el contenido educativo que ha recibido nuestra sociedad desde muy temprana edad, por desgracia también se refleja en otros ámbitos de nuestra vida.

El siguiente ataque de locura ya está por venir

Sí, la pregunta es cuándo y cómo. Los expertos, todos sin excepción, se quedan atascados en el análisis de las causas, las circunstancias y consecuencias de estas tragedias humanas. Se estudia el estado de salud psíquico, su origen, su entorno social y la predisposición. ¡Pero una de las causas más importantes de estos hechos no se analiza!

Se habla mucho sobre armas y las leyes que las regulan, videojuegos violentos y programas de seguridad en los colegios. También se analiza y juzga la intervención de la policía, pero la causa decisiva que lleva a estos horribles hechos es ignorada por completo: ¡la formación del delincuente!

¿Ha sido la educación recibida por el delincuente enfocada únicamente desde un punto de vista materialista? ¿Qué clase de visión sobre la vida le han inculcado durante años en el colegio, sólo la materialista?

Los expertos no ven ninguna relación entre estas horribles acciones y el contenido educativo, la educación que el delincuente ha recibido durante muchos años, y que probablemente ha asumido como dogma.

Desde un principio, no ven el contenido educativo como posible causa de sus posibles acciones. Estos expertos, lo más seguro es que dan por hecho que el contenido educativo sea el correcto. ¡Esto es completamente falso!

Pero la verdad, y nos enseña la realidad de la vida con toda claridad: ¡en la mayoría de casos, el contenido educativo no sólo es indigno sino también negativo y deprimente para su vida!

El contenido educativo, indigno para la persona: No sólo porque nuestros hijos y nietos son tratados como factores económicos, formados, educados y tratados para fines económicos, sino también porque así se les priva, de manera irresponsable, del saber y la experiencia de las reglas que rigen las emociones y las percepciones, algo esencial para la humanidad. La fortuna y el potencial que lleva todo niño dentro de sí, independientemente de su pasado, y que rige el rumbo de la vida, con muy pocas excepciones se queda subdesarrollado.

Esta triste realidad, sobre todo en los adultos, siempre se vuelve a confirmar con el test “El árbol de la vida”. Sólo aprenden lo suficiente para poder ejercer una profesión, ganar un salario y pagar impuestos al estado. Su lado emocional, sus cualidades humanas, quedan excluidos de la formación por la falta de la asignatura de habilidad social.

El contenido educativo, negativo y deprimente. Aún se enseña en muchos colegios, que todo el universo, incluidos el desarrollo y la evolución hasta el ser humano actual, es producto de la materia y la casualidad. Les enseñan a nuestros hijos y nietos una imagen adusta sobre el sentido y finalidad de la vida. Que el hombre sobre la Tierra es producto de la casualidad de la evolución, es decir, que ha surgido sin sentido y finalidad alguna, y desaparecerá de la misma manera: por casualidad. Esta teoría, es considerada por muchos profesores ignorantes, no como teoría sino como ciencia probada, como un dogma. Quien va a la universidad y no sabe que todo en el universo, incluidos nosotros, sólo somos materia y producto de la casualidad, se considera un inculto. ¿Y a quién le gusta ser considerado inculto?

Lo más grave es que oculta la verdad y la realidad de la vida a nuestros hijos: La vida es tal y como es. La vida es maravillosa y admirable. Y lo que nosotros hacemos con ella o lo que dejamos que otros hagan con nuestra vida, es otro asunto.

No hace falta ser diplomado en Psicología, para darse cuenta de qué pueden provocar estos “avances científicos” en personas poco estables emocionalmente. En escolares con tendencias depresivas, estos “dogmas científicos” pueden, con mucha probabilidad, despertar pensamientos suicidas, o si éstos ya existen, los pueden reforzar.

¡Y no sólo eso, la realidad de la vida nos demuestra con toda claridad que las tragedias humanas que se analizan de esta manera, sin tener en cuenta la formación y educación del delincuente, ocultan otras consecuencias fatales para nuestra sociedad! Además todo el mundo tiene derecho a saber las verdaderas razones que causan estas tragedias humanas.

Tales informes y análisis, que no pueden sacar a la luz las causas reales y decisivas de la tragedia, apoyan de esta manera la posibilidad de una siguiente tragedia.

¡No es ninguna casualidad que las tragedias no disminuyan, y que sobre todo hayan sucedido en colegios, universidades y centros de formación!

Así que, si la vida de las personas de verdad careciera de sentido; si la teoría materialista de que las personas solamente se rigen a través de las leyes que rigen la materia, las plantas y los animales, entonces sería una verdad científica que el racismo, el genocidio y la esclavitud fueran del todo correctos.

Llegado a este punto, hay que mencionar que la actuación de la sociedad y del gobierno referente a las tragedias siempre sigue un programa determinado. Es como un ritual que siempre utiliza el mismo patrón.

Gran horror, compasión y participación de los políticos, personas destacadas de la sociedad y el pueblo, luces y flores demuestran su participación… esto es sin duda muy loable. Después de la persecución y detención o muerte del delincuente, viene un gran alivio. A continuación le sigue un hecho que se sostiene sobre tres comprobaciones. Son menos agradables, e indignos de una sociedad que se denomina homo “sapiens”.

Primero, el delincuente y su delito ya están marcados con el sello de la locura. Con este veredicto ya tienen la razón del delito, y el motivo del delito ya queda resuelto.

Segundo, el delincuente es el único responsable del delito.

Tercero, ni la sociedad ni los políticos se sienten mínimamente responsables de esta tragedia humana.

¡Los políticos están profundamente horrorizados, algo comprensible! Ponen de manifiesto ampliamente la compasión que sienten con frases como: ¡No nos dejaremos vencer! ¡Nos mantendremos unidos! ¡Saldremos reforzados de esta situación! ¡No dejaremos que nos priven de la libertad! Estas expresiones forman parte indispensable del ritual.

No literalmente, pero más o menos así suenan los discursos de los políticos dirigidos al pueblo después de una masacre:

¡Estamos bien, todos, el gobierno, los políticos, nuestras leyes, nuestra sociedad, nuestra manera de vivir, el ejemplo que los adultos damos a nuestros hijos, todo está bien! ¡Cada uno de nosotros, y todos en conjunto, estamos perfectamente bien! ¡Ninguno de nosotros tenemos nada que ver con los delitos cometidos! ¡En este sentido, no hace falta revisar nuestras leyes, la sociedad ni nuestro comportamiento! ¡Todo está perfectamente! ¡La culpa y la responsabilidad de los hechos delictivos recaen únicamente en el delincuente!”

¡Por lo que se oye, parece ser que todas estas afirmaciones representen la verdad la realidad de la vida! Sí, parece ser que nosotros como sociedad, junto con los políticos, no tuviéramos nada que ver con los delincuentes y sus horribles delitos… ¿Pero es eso cierto? ¿No es en realidad el delincuente un producto resultado de nuestra sociedad? ¿Y no reflejan sus delitos inhumanos la situación inhumana de nuestra sociedad?

Lo que los políticos se callan sobre los delincuentes es que estos delitos inhumanos cometidos por estas personas lamentables, no sólo es un producto y resultado de nuestra sociedad, sino sobre todo el reflejo de la mediocridad de nuestra humanidad.

¡Sí! ¡La realidad de la vida que se oculta tras estos rituales, es que estos delincuentes son quitados de en medio! No nacieron en otro planeta, sino en la Tierra. ¡Las leyes sobre educación que los políticos han diseñado para nosotros, nos han educado, enseñado y formado a todos, también a los delincuentes!

¿De verdad es correcta la educación que reciben nuestros hijos y nietos en los colegios? ¿Y de verdad no tiene nada que ver con la delincuencia? ¿Seguro que no hay que revisar y modificar nada sobre este tema? ¿Así que, no compartimos ningún tipo de responsabilidad como sociedad, gobierno, políticos o científicos en esta tragedia humana?

¿No sería más justo analizar más allá de la influencia de las familias y amistades de las víctimas, no sólo las consecuencias y las circunstancias bajo las cuales sucedió, sino identificar las verdaderas causas y actuar en consecuencia?

¡De esta manera no desaparecerán los delitos, pero sí se verían reducidos ampliamente! ¡Esto supondría una demostración de respeto e implicación hacia los familiares y amigos de las víctimas!

El lugar idóneo, según el estado de desarrollo de la familia y nuestra sociedad, para transmitir este amor y respeto hacia la vida, es el colegio.

Los delincuentes y suicidas tienen algo en común: ninguno de los dos siente amor ni respeto hacia la vida.

Con una asignatura de habilidad social se puede aprender el respeto y amor hacia la vida tanto en la teoría como en la práctica. Para que de esta manera la inteligencia emocional de nuestros hijos y nietos se pueda potenciar y desarrollar de acuerdo con la edad.

Hechos dudosos

El humanismo, la educación y la democracia desde hace siglos ejerce una gran influencia sobre gran parte de la humanidad, sobre todo en Occidente. Mientras tanto, ha disminuido la influencia de las escuelas escolásticas y latinas, en las cuales se formaba el carácter y la personalidad.

En lo que se refiere a la dignidad y seguridad de los niños, estos cambios no han tenido efectos muy positivos sobre ellos. El estado en que se encuentra el amparo a la vida y la dignidad del niño, es de todo menos idóneo.

Muchos sectores de la sociedad, como en el ámbito político, científico y religioso, se centran mayormente en sí mismos, sin preocuparse lo suficiente por las desgracias de la sociedad.

Aquí hay un par de ejemplos de estas desgracias desde 1994 hasta 2012.

DIECIOCHO AÑOS DE SUFRIMIENTO INFANTIL CON TENDENCIA A AUMENTAR

• “Desde 1989 se ha abusado de más de 500 niños por año en Hamburgo… En 1994 ha aumentado el número de abusos sexuales notablemente según la policía.”

• “La consecuencia de los abusos, MIEDO Y DEPRESIONES.”

• “493 víctimas el año pasado en Hamburgo.’

• “CADA VEZ MÁS DENUNCIAS.”

• “Así se organizan las mafias de pornografía infantil.”

El miércoles 31 de Agosto de 1994, se podía leer en el periódico (Bild Zeitung): “Sólo tienen doce años –y ya asesinos.”

• “…la denuncia: Asesinato en una recolecta de manzanas.”

• “El delito: Los dos niños disparaban en un bosque con armas robadas…”

• “Le mataron a disparos –con 18 balas…”

• “Un testigo: Los niños disparaban como locos y gritaban: ¡Debe morir!”

• “John: Primero le di en el ojo, fue asqueroso. Después cerré los ojos y seguí disparando.”

• “…le esperan mínimo 20 años de cárcel.”

El 29 de mayo de 2012 se informa en las noticias de la televisión alemana lo siguiente:

De media en Alemania se ASESINAN TRES NIÑOS CADA SEMANA y se abusa de 39 niños CADA DÍA. Hay que contar también 17 casos de pornografía infantil, TAMBIÉN CADA DÍA.

La mayoría de los NIÑOS ERAN MENORES DE SEIS AÑOS.

• “AL PARECER NOS HEMOS HECHO A LA IDEA, critica el departamento de protección al menor en Alemania.”

El periodista comenta que la política, según parece, se ha acostumbrado a estas desgracias.

No podemos aceptar estos hechos como si fueran simplemente cosas del destino, sino que tenemos que afrontarlos de la misma manera que afrontamos otros problemas, como por ejemplo, la contaminación medioambiental.

Estadísticas de defunción

Las estadísticas por desgracia confirman, que los menores quedan bastante mal parados en comparación con otros sectores de la sociedad.

La prensa alemana informa: “Las carreteras alemanas, cada vez más seguras”. El número de fallecidos en accidentes de tráfico ha alcanzado un mínimo histórico en 2005. Según el ADAC (RACC en España) disminuyó el número de víctimas de 21.332 en el año 1970 a 5.361 en el año 2005, con tendencia a seguir disminuyendo: en el año 2010 ha disminuido el número de fallecidos en accidentes de tráfico en 3.812. El homo sapiens ha conseguido que la seguridad en las autopistas y carreteras haya aumentado considerablemente en 34 años. ¡Muy loable!

¿Y cómo se desarrolla la seguridad en la vida y la dignidad de nuestros hijos?

Apenas hay cambios. Desde 1999 hasta 2012 ha disminuido el número de víctimas por abusos sexuales de 19.346 a 14.865, pero esto en parte tiene explicación en el desarrollo demográfico de la población. Hoy en día ya no hay tantos niños en Alemania. Hay gran número de casos de abusos que no se denuncian y por lo tanto no sale en las estadísticas.

De todos modos, en los casos de abusos sexuales apenas ha habido mejorías en comparación con las de los fallecidos en las carreteras. La causa más probable de ello es el beneficio. La industria automovilística sufre una gran presión. Mientras tanto, se dejan de lado los “accidentes” de los niños asesinados o maltratados, ya que son el eslabón más débil de la sociedad.

Parece que nuestra sociedad se ha acostumbrado a esta trágica situación y dudoso desarrollo. Increíblemente, nos habituamos a ello.

¿Preguntas inocentes…?

¿En qué clase de sociedad vivimos?

En una sociedad donde, desde hace años, ya no vale la pena traficar con drogas porque la explotación sexual es más lucrativa e implica menos riesgo.

Según la norma de causa y efecto, la aparente indiferencia y ceguera de nuestra sociedad tiene que venir de algún lado, y tiene que ir a algún sitio.

¿Hacia dónde se encamina una sociedad en la que los siguientes delitos siguen creciendo?

• Violencia en la familia.

Consumo de alcohol en niños y jóvenes.

Corrupción, fraude y robo.

Familias destrozadas.

Abuso sexual y asesinato de niños.

• Niños sin padres.

• Explotación y represión de la mujer.

El aumento de la brecha entre ricos y pobres.

Paro juvenil.

¿Cómo podemos frenar este desarrollo? Acaso con

• ¿Más vigilancia?

• ¿Condenas más duras?

¿Más controles?

¿Más leyes?

¿Más policía?

¿Más cárceles?

¿Qué preguntas nos harían estos niños asesinados y maltratados?

¿Tienen los adultos los medios para cambiar este desarrollo?

Tiene nuestra sociedad acaso carencias de…

Finanzas y expertos en economía.

Avances tecnológicos y tecnología.

Conocimientos y científicos.

Partidos políticos y políticos.

Profesores y profesoras.

Ateos y creyentes.

¡Ciertamente, al mundo no le faltan estas cosas ni personas!

¿ENTONCES, DÓNDE ESTÁ EL PROBLEMA?

¿Cómo se puede frenar esta involución?

Reconociendo y respetando las leyes de la vida real.

INCULCANDO EL BUEN CAMINO A LOS NIÑOS DESDE LA INFANCIA

¡Lo que de niño no se recibe, no se experimenta, o no se aprende, tampoco se puede transmitir más adelante como adulto! Ya deberíamos darnos cuenta de las consecuencias que tienen para nuestros hijos y nietos y la sociedad en la que tendrán que vivir, si no modificamos ahora el contenido y sistema educativos.

¿Revolución en la política de educación?

Este proyecto es un movimiento ciudadano, una revolución no-violenta de la educación, para conseguir una sociedad más justa a través del aprendizaje y la práctica de habilidad social en los colegios.

Es una meta difícil, pero no imposible si se informa a la población. Particularmente gracias al trabajo de GIDA- Fundación (en fase de creación) u otras instituciones.

Para la realización de este proyecto, lo más decisivo no es lo económico, sino la implicación personal y la convicción de que este proyecto es necesario, para poder hacer este “sueño” realidad.

Aún quien no apoye este proyecto en puntos u objetivos concretos, tiene que admitir que no se puede seguir ignorando este retraso social de nuestra sociedad. Sobre todo el gobierno, que son los que mandan, deberían hacer algo útil, eficaz y duradero en el tiempo en contra de esta involución, que trata a nuestros hijos y jóvenes a patadas.

A nivel social, en lo que se refiere a la cantidad y calidad del conocimiento teórico, no hay ningún problema, sólo falla su implementación. La asignatura de habilidad social destacaría por su implementación práctica; considerándose las nociones teóricas como información adicional.

Por este motivo necesitamos urgentemente científicos que no tengan una mentalidad materialista, y que se dediquen a investigar e impulsar la investigación en el campo de la habilidad social en relación a los niños y jóvenes. Un conocimiento básico no basta para conseguir el cambio de algo. Un conocimiento exhaustivo transmitido con alegría y entusiasmo, puede cambiar el mundo. Y nuestra sociedad necesita urgentemente un cambio.

Primeros pasos para una revolución pacífica en política de educación

Ponerse en contacto con los afectados y familiares de niños maltratados. Y en su caso, apoyar e incentivar proyectos de ayuda.

Concienciar a la opinión pública de la necesidad de la asignatura de habilidad social.

Ponerse en contacto con el gobierno y los políticos, para que se pongan en marcha los cambios de legislación necesarios para poder llevar a cabo este proyecto.

Llevar a cabo actos públicos, para dar a conocer nuestro proyecto y sus objetivos.

Establecer contacto con los medios de comunicación: redactar reportajes, conceder entrevistas, etc.

Informar a personas destacadas de la ciencia, religión, cultura y política, acerca de nuestro proyecto.

Usar todos los medios de comunicación modernos para llamar la atención sobre nuestro proyecto, como Facebook, Twitter, YouTube, etc.

Dar a conocer experiencias adquiridas en la vida diaria que han surgido a través de la habilidad social.

Fijar un día al año para llamar la atención sobre la nueva forma de educar la capacidad de relacionarse.

Ponerse en contacto con las universidades que traten temas similares.

Que especialistas en educación elaboren un programa educativo (valores básicos) para las enseñanzas primaria y secundaria.

Transmitir valores básicos a niños y jóvenes con contenidos pedagógicos a través de juegos y teatro.

Implantar un día al año en los colegios dedicado a la “habilidad social”.

Buscar en el mundillo académico simpatizantes con nuestro proyecto que nos ayuden a desarrollar y estimular nuestro proyecto con nuevas ideas, a ser posible de manera altruista.

Recopilar información sobre el estado de las investigaciones sobre la paz.

Búsqueda de cargos tributarios que aparezcan como consecuencia de los fallos en nuestro sistema educativo.

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